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Encontré La Historia de Paco (Larry Heinemann, 1988. National Award Prize del mismo año) de casualidad en una estantería en casa de mis padres. La literatura sobre la Guerra de Vietnam lleva un tiempo llamándome la atención, sobre todo desde que leí El americano impasible (Graham Greene,1955) y Nada y así sea (Oriana Fallaci, 1979). Así que sin leer la contraportada decidí darle una oportunidad.
Paco Sullivan es el único superviviente de su batallón, que desaparació (ni rastro quedó de él) una noche en la jungla. A Paco también lo dieron por muerto y no fue hasta varios días despues que las tropas médicas de Estados Unidos lo encontraron, creyéndolo más cadáver que otra cosa. Cuando lo que quedaba del soldado estaba en el hospital de campaña, aún en Vietnam, nadie creía en sus posibilidades, ningún médico le auguraba futuri. Pero lo tuvo. Sobrevivió a aquello que ninguno de sus compañeros pudo evitar y también a la convalecencia. Ahora, en el tiempo en que sucede la novela, Paco está de vuelta en Estados Unidos, dispuesto a reincorporarse a la vida de civil. Nada más lejos de lo posible.
El narrador es uno de los compañeros muertos del batallón. Él nos habla de Paco, de cuando todavía ambos eran soldados, chicos recién salidos del instituto que eran envíados a Vietnam sin saber a dónde iban, obligados a convertirse en hombres o en muertos. Condenados a pasar doce meses entre palmeras y vietcongs por el honor de su nación, con suerte volverían a sus casas, con sus novias, tras esa angustiosa experiencia, pero ya no serían ellos nunca más. Y eso es lo que le pasa a Paco. No sólo está lisiado, no es sólo el dolor lo que lo atormenta. Es la pregunta de ¿por qué yo?, la cual también se hacen todos sus compañeros muertos. Son también las miradas de todos y cada uno de los vecinos de Boone, lo que dicen y lo que callan respecto a Paco. Y eso sin olvidar las fantasías que pueblan la mente de todas las chicas bien acomodadas con las que el ex-soldado se encuentra una vez en su país. Todas esas mujeres que ven en Paco un amante especial, imaginan como puede comportarse un tullido como él en la cama y se recrean en hacérselo saber con poco disimulo para luego temerle por ser precisamente como es.
La historia de Paco és un relato vivo, soez, descarnado, duro y sin complejos que nos habla no de los caídos en combate, los únicos que ya no tienen nada que decir, sino de aquellos que, como Paco, caminan en el limbo. No están muertos pero tampoco les queda nada por lo que estar vivos.
Título original: Night Shift
Autor: Stephen King
Año de publicación de la primeira edición:1978
Editorial:New English Library
Año de la edición consultada:1991
Nos encontramos aquí ante la primera colección de relatos de Stephen King. La mayor parte de estas veinte historias ya habían sido publicadas en revistas como Cavalier Magazine, Ubris, Penthouse o Cosmopolitan. Tres de ellas: Jerusalem's Lot, Quitters, Inc. e The last rung on the ladder no habían sido publicadas hasta el momento.
Ya desde el prólogo, un prólogo que se podría considerar extenso debido a sus quince páginas, se nos adelanta lo que nos espera si nos introducimos en las profundidades del libro: terror cotidiano, el pánico que duerme en las cosas más comunes de la vida diaria: la lavandería, el cortacesped, una lata de cerveza en mal estado... Y el autor es el primero en avisarnos de que pese a que ni vampiros, muertos vivientes o alienígenas existen, el ser humano siempre tiene ese miedo a la oscuridad que no confiesa, que convertirse en adulto no nos aleja del terror infantil al monstruo del armario.
At night, when I go to bed , I still am at pains to be sure that my legs are under the blanket after the lights go out. I'm not a child any more but... I don't like to sleep with one leg sticking out. Because if a cool hand ever reached out from under the bed and grasped my ankle, I might scream. Yes, I might scream to wake the dead. That sort of things doesn't happen, of course, and we all know that. In the stories that follow you will encounter all manner of night creatures; vampires, demon lovers, a thing that lives in the closet, all sorts of other terrors. None of them are real. The thing under my bed waiting to grab my ankle isn't real. I know that, and I also know that if I'm careful to keep my feet under the covers, it will never be able to grab my ankle.
Páginas 5 e 6.
Podemos dividir los relatos en dos tipos: con componente sobrenatural por un lado y por el otro historias de hombres y mujeres que no se enfrentan a nada del otro mundo excepto a la profundidad y oscuridad de su propia mente. Ambas categorías sirven para catalogar los relatos pero en todos hay un común: los incidentes que desencadenan el clímax de las historias podrían sucedernos a cualquiera de nosotros en cualquier momento. Los hechos que se nos relatan son tan absurdamente cotidianos que producen escalofríos por eso mismo. Nunca dejar de fumar había resultado tan traumático como cuando King se decidió a novelarlo o contratar a un hombre para que nos corte el cesped tuvo tan trágicas consecuencias. (Quiters,Inc. y The Lawnmower man)
No todos los relatos tienen la misma intensidad y alguno de ellos nos deja con la sensación de que podría sacarse más de la idea principal o llegamos muy rápido a descubrir el desenlace. Mientras tanto, otros hacen casi imposible conciliar el sueño sin mirar antes debajo de la cama y dentro del armario. Sin embargo ésta es la primera colección de relatos del autor, lo que puede explicar ciertas "flaquezas" si lo comparamos con trabajos posteriores y, por tanto, más maduros.
Como conclusión, podemos decir que leer Night Shift merece la pena aunque tan sólo sea por el gusto masoquista que algunos tenemos de ser asustados por el monstruo del armario de vez en cuando.
"The books are to remind us what asses and fools we are. They're Caesar's praetorian guard, whispering as the parade roars down the avenue, 'Remember, Caesar, thou art mortal.' Most of us can't rush around, talk to everyone, know all the cities of the world, we haven't time, money or that many friends. The things you're looking for, Montag, are in the world, but the only way the average chap will ever see ninety-nine per cent of them is in a book. Don't ask for guarantees. And don't look to be saved in any one thing, person, machine, or library.Do your own bit of saving, and if you drown, at least die knowing you were headed for shore"
Fahrenheit 451-Ray Bradbury
No te plantees ahora qué habrías hecho tú en tal o cuál situación. Porque no estabas allí. No eras tú. Nunca serás tú. Lo que allí sucedió son sólo memorias de las que alguien te hizo complice casi por error. Vive tu vida. Cómprate una si hace falta. Pero comienza por el principio, por poner los cimientos. De ese modo algún día llegarás al tejado. Algún día. Y mientras tanto, sabiendo ya que (para ti) no hay viento, ¡rema!.
Imagen: Río Shannon a su paso por la Universidad de Limerick, Irlanda. 14-07-2009
Editorial:Noguer (sexta edición)
Año de publicación: 1979
Título original: Niente e così sia
Primera edición: 1969
Número de páginas: 323
Sipnópsis: La periodista italiana Oriana Fallaci parte a la guerra de Vietnam con una pregunta rondándole la cabeza, ¿Qué es la vida?. Eso es lo que su hermana pequeña quiere saber y acude a ella para descubrirlo. Antes de llegar a Vietnam Oriana no tiene clara la respuesta. A su regreso y tras la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de México en 1968 tendrá algo más que un diario de guerra para su hermana, tendrá una respuesta a la pregunta ¿Qué es la vida?
Extractos:
[...]-¿Ha leído a Camus? Me siento como el extranjero. Todo me deja indiferente, frío. Miro la guerra sin condenarla, la miro como un temporal perpetuo y contra el cual no se puede hacer nada. O, si lo prefiere, como un esquimal mira la nieve: el elemento natural en el cual vive.
[...]
-La muerte, ¿sabe usted?, tiene un valor relativo. Cuando es poca, importa. Cuando es mucha, en absoluto. Si se muere un niño atropellado por un automóvil en Roma o en París, todos lloran la desgracia. Si mueren cien niños aquí, todos juntos, a causa de una bomba o una mina sólo sientes un poco de piedad.
[...]
-Lo mio ni siquiera es resignación: es silencio. Todo lo más pensaré: me ha ido bien hasta hoy. En Vietnam es la actitud de mucha gente. El dolor es para nosotros un hecho obvio, no nos enfurecemos ante el dolor: tratamos de sobrevivirle y nada más. Vamos a bailar, organizamos fiestas, y peor para quien muere. ¿Comprende?
-No, no comprendo.
-No, no puede comprender.Usted ha venido aquí con su lógica occidental, con su escuela humanitaria:todos los hombres son iguales, la vida es hermosa y no hay que hacerse matar, etcétera. Ganas de hablar, tonterías. Aquí no sirve eso, querida mía, porque aquí se come arroz, no se come pan. Aquí el pensamiento no significa lógica. Aquí vida y muerte son la misma cosa.[...]
[...]
-No me pida que tome partido: no puedo ni quiero. Veo a mi país como a un enfermo al cual ha contagiado alguien. Pero como no está en mi mano curarlo, y acaso no curará nunca, no me importa saber quién lo contagió.
(Páginas 42-43)
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[...]Pero en el cielo brillaba la luna, esa luna que los hombres desan alcanzar para extender su grandeza. Y pensé en una frase que me dijo ayer François: "La luna es un sueño para quien no tiene sueños."
(Página 68)
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-Derek, ¿Por qué viniste al Vietnam?
-Por ningún motivo noble, puedes creerme. Después de la guerra de Israel volví a París. Y en París me aburría, eso es todo.
-¿Quieres decir que arriesgar la vida te hace sentirte más vivo?
-En substancia, sí. Me gusta el peligro. Cuanto más miedo me da, más me gusta. ¿No os ocurre lo mismo a todos vosotros?
-En el fondo, sí. Pero es desagradable.
-¿Desagradable?
-Triste. Lo he pensado mucho, Derek, y he decidido que es triste. Quiero decir que un hombre que arriesga la vida por algo en lo que cree, por ejemplo un vietcong o un marine, es un hombre admirable. Pero un hombre o una mujer que arriesgan la vida por no aburrirse no merecen ninguna simpatía.
-¿Por qué?
-Porque evidentemente son un hombre o una mujer con muy poco dentro.O menos de cuanto se imaginan.
-Acaso, querida, son sola y simplemente un hombre y una mujer.
-Acaso.
-Solos e infelices.
-Seguramente hay que ser de otra manera, Derek, para combatir la infelicidad.
-Depende de la dosis de infelicidad. Si es demasiada ya no hay deseo alguno de combatirla. Sólo de olvidarla por un instante, con un estremecimiento. ¿Quién ha dicho esta terrible sentencia: A veces quien lo ha perdido todo ha de perderse también a sí mismo?
(Página 161)
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[...]-Es la vida. A veces crees que dos ojos te miran y, en cambio ni siquiera te ven. A veces crees haber encontrado algo que buscabas y, en cambio, no has encontrado a nadie. Sucede. Y si no sucede es un milagro. Pero lo milagros no duran nunca.
(Página 214)
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-¿No sabes que las guerras se han hecho para divertir a los generales?
[...]
-Tenemos el juego de ajedrez, el juego del futbol y el juego de la guerra -insistió François-. Este último consiste en tomar centenares de millares de soldados , que no son soldaditos de plomo, sino jóvenes de carne y hueso, y regalarlos a los generales, que hacen juguetes con ellos. Y según lo que el general decida el soldadito se rompe o regresa a casa de sus padres en Nueva York o en Hanoi. La técnica del juego se llama estrategia y muy a menudo no depende de la inteligencia, depende de la mala digestión del general que hace los juguetes. Piensa en la primera guerra mundial, en Verdún. Hay un matarife vestido de general que una noche no duerme y en el insomnio decide atacar al día siguiente. Y al día siguiente enciende un gran fuego y arroja en él a los soldaditos de plomo y los funde todos.
[...]
-La connerie de la guerre, Felix. La estupidez de la guerra. Porque cuando el juego ha terminado, el matarife vuelve a su casa y le dan la Legión de Honor,la pensión vitalicia.
[...]
-¿Conociste alguna vez a un general valeroso?
-Una vez, en Corea. Se llamaba Walker. Era el único general que colocó el puesto de mando entre el frente y la base artillera. En su tienda se quedaba uno sordo y en su mesa se comía el peor pan del mundo. Porque la descomprensión del aire causada por los cañones impedía que el pan leudara. Es menester comer un pésimo pan para recordar que los hombres no son soldados de plomo. Y ni siquiera eso basta para absolver a un general.
(Páginas 229-230)
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[...]Nos íbamos al Caravelle, que tiene la terraza más alta de la ciudad, tan alta que desde arriba se domina todo: al Norte, al Sur, al Este y al Oeste. En la terraza había sillas, mesas y los camareros con chaquetas servían whisky, helados, café. Exactamente como en Roma y en Nueva York. Los clientes eran norteamericanos, franceses, periodistas, diplomáticos, funcionarios que habían ido con sus esposas. Perfumadas, peinadas y en minifalda.
-Ça va, chérie?
-Darling, how do you do?
-Il faut, il faut que vous veniez déjeuner avec nous cette semaine!
-You must, you absolutely must have a drink at our place.
Y reían y bromeaban: parecía que estaban en el teatro. Pero estábamos en el teatro. La platea era la terraza del Caravelle y el escenario era Saigón en agonía. ¿Me explico? Tú estás ahí bebiendo whisky, tomando un helado y celebrando un vestido y mientras tanto miras a la gente que muere.
-Whisky and soda or on the rocks?
Y observas los Phantom que se lanzan en picado contra un barrio y luego arrojan bombas de miles de kilos, napalm.
-Moi je préfère de chocolat, 'pas de vainille.
Y observas los helicópteros que lanzan cohetes sobre un grupo de vietcong, ametrallan a un soldadito amarillo iluminado por la bengala.
-What a nice dress, sweety!
-Mira aquella bomba, allí. Ça, ya cayó, ¿ves las llamas?
Y las llamas se yerguen y tiñen de rojo el cielo de pez.
-Fantastic.
Un estruendo vomita otro estruendo, el aire tiembla.
-Extraordinary.
¿Cuántas criaturas están expirando, destrozadas por esa bomba?¿Cuántas casas se están hundiendo, achicharradas por el napalm? El horizonte era una hoguera a la derecha, y a la izquierda el horizonte un martilleo constante, y las bengalas caían sobre la ciudad como lenguas de Pentecostés,como estrellas de los Reyes Magos. Incluso más graciosas porque llevaban diadema.
-No, yo diría que parecen candelas en un pastel.
¿Sabes?, como los romanos que iban al Coliseo a ver morir a los gladiadores. ¿Sabes?; como Nerón, que pulsaba la lira cuando ardían las casas de los pobres. Porque son siempre los pobres los que pagan: la guerra cae sobre los pobres de la periferia, no sobre los burgueses del centro. Porque son siempre los gladiadores los que mueren, no los ricos. En Roma, en Saigón, en el Coliseo, bajo la terraza del Caravelle. Y como Cristo descendío a la tierra para enseñarnos a amar, está siempre la misa del domingo por la mañana para redimirnos con diez padrenuestros, diez avemarías, diez glorias y, ¿por qué no?, un requiem aeternam que diga así: "Padre nuestro que estás en los cielos, danos hoy nuestra matanza de cada día, libranos de la piedad, del amor, de la confianza del hombre, de las enseñanzas que nos dio tu Hijo. Porque no ha servido para nada, no sirve para nada. Para nada y así sea".
(Páginas 245-246)
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Tomé la bala y la examiné. Estaba bien hecha. ¿Quién la habría inventado? La inventó un hombre. Un día ese hombre con toda su paciencia y su sabiduría, su fantasía, su tecnología, calculó forma, peso, pólvora, velocidad, trayectoria, momento de impacto, y luego de tales cálculos hizo un dibujo, y escribió un proyecto, y ofreció el proyecto a un industrial. Y el industrial lo examinón con interés y llamó a sus técnicos, y les dijo que realizaran la bala a modo de prueba, pero en el mayor secreto para que otro industrial no le robara la idea. Y ellos lo hicieron. Luego todos contentos llevaron la bala al industrial, que la guardó como si fuese una esmeralda o un zafiro y dijo: "Ahora veamos si funciona". [...]De manera que ahí tienes esa fábrica llena de operarios que construyen balas, los buenos operarios del proletariado defendido por Marx y protegido por los sindicatos. Los buenos operarios que nunca tienen la culpa, la culpa es de estos industriales y de nadie más, los pobrecillos operarios no hacen sino cumplir órdenes, porque tienen que ganar dinero para mantener a la familia, comprarse el coche a plazos, ¿verdad? ¿Acaso tienen tiempo y manera para plantearse problemas morales?[...] Porque estas balas también las tienen los demás, y se hacen asimismo en Moscú y en Pekín, donde no manda hacerlas un industrial sino el Estado, que viene a ser lo mismo, y también los obreros son precisamente lo mismo, acaso todavía más diligentes, acaso más obedientes.[...]Quiero mirar a la cara al inventor, porque él es el más guapo, el más importante: su padre inventó la guillotina y su abuelo el garrote. Su padre fue un buen hombre, y su abuelo era un buen hombre y estoy segura de que él también es un buen hombre: un buen ciudadano, un marido fiel y un padre afectuoso. Y si vive en Chicago o en Nueva York o en Los Ángeles será también un cristiano muy devoto. Y si es católico, los domingos por la mañana irá a misa y los viernes comerá pescado. Y si está inscrito en la Sociedad Protectora de Animales escribirá cartas para protestar contra los estragos cometidos con las focas en Bergen y Halifax[....]. Y su mujer dirá que nunca se pondrá un abrigo de piel de foca. También quiero conocerla a ella. Porque deseo regalarle un collar hecho con las balas inventadas por su marido y decirle que lo lleve con la piel de foca, que es un conjunto armónico.
(Páginas 295-296)
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-Pensaba en Che Guevara y decía: dejo hombres para encontrar otros hombres, se desencadenará el terremoto en este continente, y yo estaré allí para ver. Pero Che Guevara ha muerto, lo hicieron matar mientras disfrutaban del sol. Y aquí no habrá ningún terremoto. También a ellos les ha tocado la piqûre.
-La...¿qué?
-La piqûre, la inyección. Es un antiguo fármaco inventado por los que están en el poder y usado ahora por los estadounidenses. Muy eficaz. Funciona siempre, funciona en todas partes. En Europa, en Asia, aquí...
-¿Has dicho fármaco?
-Sí. Y un centímetro cúbico, un milímetro cúbico basta para inmunizarte toda la vida.
-¿Inmunizarte de qué?
-De la revolución, de la desobediencia, incluso del descontento, del coraje. ¿De qué quieres que te inmunice?
-¿Y quién lo administra?
-La embajada norteamericana, la CIA, los sindicatos, los gobiernos, la Iglesia. Depende.
-¿A escondidas o legalmente?
-Legalmente, por beneficiencia. Todos los medios son buenos.
[...]-Pero ¿Qué es, François?
-Es un producto muy complejo y al mismo tiempo muy simple. Porque está compuesto de muchas sustancias y de ninguna: felicidad, salud, democracia, sindicatos, sexo, televisión, kleenex, jazz, dentífirco anticaries, flores de plástico, Holiday Inn moteles, la Luna. Sí, también la Luna. Nos desembarcarán y harán que olvidemos a todos los Moisés, a todos los Nguyen Van Sam.
-Por tanto, hace daño, envenena.
-¡Oh, no! Al contrario. Cuando has recibido un pinchazo semejante te sientes muy bien. Paralizada y feliz. Por lo demás, el sueño de los países comunistas ¿no es acaso suministrar el mismo pinchazo, la misma droga? En el fondo, el marxismo ¿no quiere llegar acaso a las mismas conquistas?
[.......]
-¿Qué es la vida, François?
-No lo sé. Pero a veces me pregunto si no será un escenario donde te envilecen de arrogancia, y cuando te han envilecido has de atravesarlo, y para atravesarlo hay muchas maneras, la del indio, la del norteamericano, la del vietcong...
-¿Y cuándo lo has atravesado?
-Cuando lo has atravesado, se acabó. Has vivido, sales de escena y mueres.
-¿Y si mueres de repente?
-Da lo mismo. Puedes atravesar el escenario con mayor o menor ligereza. No cuenta el tiempo que emplees en hacerlo, cuanta la forma de atravesarlo. Lo importante, por tanto, es atravesarlo bien.
-¿Y qué significa atravesarlo bien?
-Significa no caer en la concha del apuntador. Significa pelear. Como un vietcong. No dejarse degollar, no tumbarse al sol, no paralizarse bajo el pinchazo, no charlar por los codos y nada más como hacen los hipócritas y, a fin de cuentas, también nosotros. Significa creer en algo y pelear. Como un vietcong.
-¿Y si te equivocas?
-Paciencia. El error siempre es mejor que la nada.
(Páginas 319-323)
"[...]Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence"
Matar un ruiseñor-Harper Lee
por Jessica Grandío Fra.
28-10-2008
Ficha técnica:
-Título Original- “In cold blood”
-Autor- Truman Capote
-Año de la primera edición- 1965
-Título en español- “A sangre Fría”
-Editorial- Editorial Bruguera S.A
-Traducción- Fernando Rodríguez
-Año de edición- 1979
-Número de páginas: 445
Breve Sinopsis:
Una familia es asesinada en su hogar. El móvil parece ser el robo pero todas las posesiones de los difuntos siguen en la escena del crimen. La policía del Estado de Kansas se encuentra desarmada ante el sádico suceso que trastornará a los vecinos de una pequeña y, habitualmente, tranquila ciudad.
Truman Capote nos muestra a los lectores los secretos más oscuros de un asesinato que conmovió a la sociedad estadounidense. Con este trabajo nos acerca a la realidad de las últimas horas de la familia Clutter. Los lectores podemos sentirnos casi como un miembro más del clan y aguardar con expectación eventos sociales a los que sabemos los Clutter nunca llegarán a asistir. El trabajo del autor es de una profesionalidad tal que parece que,como los vecinos de la ciudad en la que se sitúa la novela, conocemos conocemos a los difuntos de toda la vida.
Capote es capaz, del mismo modo, de introducirnos profundamente en la mente de los asesinos, de dibujar claramente sus miedos, sus deseos. De hacerlos aparecer ante nuestros ojos como víctimas de una sociedad que les ha negado desde siempre la posibilidad del sueño americano.
Dentro de la obra podemos percibir claramente la importancia de la ascensión social como meta en la vida. Así como del concepto de ser “una persona normal” en la sociedad estadounidense de los años '60 del siglo pasado. Se nos muestra con una profundidad especial la diferencia social existente entre las víctimas y los asesinos. No sólo se distinguen desde el punto de partida de cada uno de los personajes sino también en el trato que cada uno de ellos recibe por parte del autor y de los vecinos de Holcomb o Garden City.
La familia Clutter es el standard, el ideal social al que todos aspiran. Este clan ha llegado a rico a través del esfuerzo y el trabajo honrado. Son buenas personas, la fotografía perfecta de la “familia de bien” de Estados Unidos. Por su parte, los asesinos Hickock y Smith representan la antítesis de la familia protagonista. Son personas desgraciadas, de origen humilde, que no logran superar sus dificultades sociales y personales. Las decisiones de los asesinos los llevan a perpetuar sus desgracias, siempre recayendo en actividades ilegales, en muchas ocasiones a su pesar. Capote se detiene en la trayectoria vital de estos dos personajes y presta especial atención a su infancia y adolescencia, a las insatisfactorias relaciones familiares. En definitiva, a todo aquello que ha podido influir en su evolución hasta convertirlos en asesinos sin escrúpulos y con unos confusos perfiles psicológicos.
Finalmente, la maestría del autor lo capacita para condensar, en apenas cuatrocientas páginas, la vida y destino de una ciudad unida por un crimen y por el juicio de unos asesinos que no revelan ninguna clase de arrepentimiento
Los puntos más fuertes de la novela radican en la implicación que los lectores llegamos a tener con todos los personajes principales, especialmente con los asesinos, y en la detallada descripción cronológica de los hechos y sus consecuencias. El profundo análisis psicológico de los asesinos es un factor muy notable. Podemos decir que en la novela hallamos la perfecta radiografía de lo que impulsa a una persona a asesinar a sangre fría. Es de destacar también que toda la información presente en la obra ha sido obtenida a través de entrevistas directas del autor a los afectados o de los archivos del Estado de Kansas.
El punto negativo, o menos positivo, de la novela se encuentra, en cierto modo, en la redacción. Los cambios de localización, de narrador, y por tanto de estilo, pueden llegar a resultar confusos. Esto imposibilita una lectura de poca profundidad o descontinua en el tiempo. Para captar correctamente los matices en ella presentes es imprescindible disponer del tiempo necesario para leer la novela toda seguida; sino se perderán ideas, sobre todo relativas a la vida, aspiraciones y motivaciones de los asesinos.
"There are two kinds of visual memory : one when you skillfully recreate an image in the laboratory of your mind, with your eyes open[...] and the other when you instantly evoke, with shut eyes, on the dark innerside of your eyelids, the objective, absolutely optical replica of a beloved face, a little ghost in natural colors[..]"
"Despite our tiffs, despite her nastiness, despite all the fuss and the faces she made, and the vulgarity, and the danger, and the horrible hopelessness of it all, I still dwelled deep in my elected paradise -a paradise whose skies were the color of hell-flames- but still a paradise"
"We live not only in a world of thoughts, but in a world of things. Words without experience are meaningless"
"I now warn the reader not to mock me and my mental daze. Its easy for him and me to decipher now a past destiny; but a destiny in the making is, believe me, not one of those honest mistery stories where all you have to do is keep an eye on the clues. In my youth I once read a French detective tale where the clues were actually in italics; but that is not McFate's way- even ig one does learn to recognize certain obscure indications"
Lolita- Vladimir Navokov 1955
Al fin he terminado de leerlo. La constancia sigue sin ser un plato de mi gusto puesto que he necesitado más de dos años para descifrar al enigmático Humbert Humbert y su amante Dolores Haze, Lolita. Supongo que a fin de cuentas éste es otro de esos imprescindibles en cualquier buena biblioteca.
"I now warn the reader not to mock me and my mental daze. Its easy for him and me to decipher now a past destiny; but a destiny in the making is, believe me, not one of those honest mistery stories where all you have to do is keep an eye on the clues. In my youth I once read a French detective tale where the clues were actually in italics; but that is not McFate's way- even ig one does learn to recognize certain obscure indications"
Lolita-Vladimir Nabokov
Destino. Nos llenamos la boca con esa palabra y casi nunca sabemos explicar realmente a qué nos referimos. Si queremos culpar a otros de nuestros errores nada mejor que achacar el fallo a una fuerza superior. A alguien que jamás podrá quejarse o sacudirse de encima nuestras acusaciones. ¿Salidas fáciles? Ya no, ahora prefiero el mundo real.
"Uno se cree el ombligo del mundo, que todo ha de girar en torno a ese pequeño centro de ti mismo, hasta que un día llega un Galileo que demuestra que tú, como el resto de los mortales, giras en torno a una pesadilla común."
"Las ideas y las fórmulas, al igual que los recuerdos personales, conviene dejarlas en reposo, que se llenen de telarañas. Después, cuando hayamos olvidado los principios que nos llevaron a imaginarlas o concebirlas, desempolvarlas y mirarlas como si realmente no fuesen nuestras. Sólo entonces seremos capaces de valorarlas en toda su amplitud."
[...]Quizás podamos discernir dos tendencias principales que obstruyen la senda hacia la adopción del dualismo crítico. La primera es la del monismo, es decir, la de la reducción de las normas a hechos. La segunda corre en un nivel más profundo y forma, posiblemente, el marco de la primera. Su origen está en nuestro temor de aceptar que caiga exclusivamente sobre nosotros toda la responsabilidad de nuestras decisiones éticas, sin ninguna posibilidad de transferencia a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a la historia. Todas esas teorías éticas tratan desesperadamente de encontrar a alguien, o quizá algún argumento, que nos libre de esa carga.Pero no podemos eludir tal responsabilidad; cualquiera que sea la autoridad que aceptemos, seremos nosotros quienes aceptamos; si nos negamos a comprender esa verdad tan simple, sólo estaremos tratando de engañarnos a nosotros mismos.
Karl Popper- La sociedad abierta y sus enemigos.1967